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La región pampeana es el dominio de las formaciones herbáceas por excelencia. La familia más importante por el número de especies y la abundancia de sus individuos es la de las gramÃneas, representada por unas 190 especies autóctonas y unas 40 naturalizadas.
La visión que ofrecen los campos, es la de grandes pastizales que movidos al compás del viento, son lo suficientemente fuertes como para soportar heladas, inundaciones y la depredación provocada por los animales.
Si bien la estepa graminosa domina en toda la extensión de la región pampeana, sus caracteres varÃan según las condiciones reinantes de humedad, temperatura y suelo.
En los campos altos abunda el flechillar, constituÃdo por gramÃneas en forma de mata de los géneros de la Stipa, Piptochaetium y ArÃstida.
En el norte, donde el clima es más cálido y húmedo, a las especies mencionadas se le agregan otras de origen subtropical.
En el invierno el pasto es más corto, desarrollándose hierbas anuales como la Glandularia peruviana de flores rojas, varias especies de Oxalis rosadas o amarillas y otras violetas, naranjas y blancas, que en primavera florecen dándole un hermoso aspecto al flechillar. Más tarde el campo se impregna de verde al cubrirse de gramÃneas con flores violáceas, rojizas y blanquecinas, según la especie dominante. Ya en el verano los pastos han dejado de crecer y fructificado doblándose por el peso de las semillas. La temporada de lluvias en otoño, alivia la sequÃa, y la vegetación vuelve a reverdecer aunque no con la misma fuerza que en la primavera. Siguiendo el ciclo, nuevamente en el invierno los pastos vuelven a amarillear.
La falta de árboles en la llanura pampeana se debe a distintas causas. Una de ellas puede ser la acción del fuego y las sequÃas. Pero es fundamentalmente, la gran densidad del tapiz herbáceo que impide el desarrollo de las especies arbóreas, principalmente en sus primeras etapas de crecimiento.
Es decir, que sólo controlando los pastos se consigue introducir algunas especies exóticas, como las que pueden verse a la vera de los caminos o alrededor de los puestos y corrales. Sobre esta llanura las especies autóctonas que se encuentran son el ombú, que es una hierba, y el ceibo.
Pero en la región no todo es pampa de pastos tiernos o duros, que aunque cubran casi todo el suelo, debe señalarse la existencia de otras formaciones, como ser el distrito del tala, que ocupa una franja que acompaña el curso del Paraná, el RÃo de la Plata luego, y del Atlántico después, hasta las proximidades de Mar del Plata.
En la región serrana del sur de la provincia de Buenos Aires, crece una única especie vernácula, el curro, sin hojas y con ramas espinosas.
En los suelos arenosos es común ver a la tÃpica Cortadera (Cortadeira selloana), enorme gramÃnea que crece como una gran mata, cuyas flores adquieren la forma de penachos blancos que pueden llegar hasta 3 metros de altura, recibiendo el nombre de plumerillos.





