Los rÃos y arroyos que surcan Buenos Aires no son caudalosos, y desembocan en el RÃo de la Plata o en el Océano Atlántico.
El RÃo Salado que nace en la Laguna Chañar, en el norte, desemboca en la BahÃa de Samborombón. Corre a través de una gran depresión de 80.000 Km2 frecuentemente inundable, causando grandes pérdidas a la producción agrÃcola.
Desde el punto de vista hÃdrico, el rasgo más saliente de la provincia lo constituyen los lagos, lagunas, pantanos, barrancos y cañadas.
Las lagunas pueden ser tanto permanentes como temporarias, y aunque sin gran profundidad, las primeras tienen formas bien definidas. Comunmente nacen en antiguos lechos de rÃos, conectándose entre sà como por ejemplo las que pertenecen al Sistema de Chascomús o de las Encadenadas.
Otras tienen origen en movimientos de suelo o agentes erosivos, o se encuentran contenidas por dunas o por el amplio suelo de conchillas.
El agua en general proviene de lluvias y afluentes o rÃos subterráneos. Si el manantial fluye del suelo a través de sedimentos salinos, las aguas de la laguna que las contiene asà se tornan, como es el caso de las lagunas de Carhué y GuaminÃ.
Los terrenos anegadizos o lagunas temporarias se distinguen de las permanentes por aparecer como producto de las grandes lluvias, y por carecer de contornos bien definidos y estar sobre terrenos bajos e impermeables.
Las cañadas se asemejan a los terrenos anegadizos, la diferencia es su emplazamiento. Son poco profundas y se encuentran ubicadas entre elevaciones. Generalmente poseen abundante vegetación acuática en la superficie y bajo el agua, lo cual crea magnÃficas condiciones de vida animal.





