AntropologÃa provincial
Los tehuelches estaban divididos en dos ramas, los del norte y los del sur, también llamados patagones del sur. Los tehuelches del norte ocupaban las cuencas de los rÃos Colorado y Negro.
Eran nómades y su economÃa estaba basada en la caza y la recolección. VestÃan ponchos de piel de guanaco o de zorro y taparrabos.
Con la incorporación del ganado caballar cambian su vestimenta, usan botas de potro, sombrero y adquieren el chiripá. Utilizan la carne de caballo para su alimentación.
Su vivienda pasa a llamarse toldo y agregan el arco y las flechas, la lanza o fuste auca, con la que atacaban en malón.
Los Mapuches, llamados araucanos por los españoles, se ubicaron en vastas regiones de Chile y tramontando los Andes, se expandieron por la Patagonia Argentina.
Fueron bravos e indómitos, horticultores y pastores de la zona desértica.
Eran de mediana estatura y usaban chiripá y poncho. Sus manufacturas incluÃan textiles, alfarerÃa y metalurgia.
Utilizaban las llamas domésticas como animales de carga, aprovechaban sus carnes en ocasiones ceremoniales y su lana en tejidos. Luego de la conquista, sumaron como fuente de recursos los ganados caballar y ovino.
El contacto con los tehuelches aparejó la recÃproca transformación y mestizaje. Los araucanos modificaron su economÃa agrÃcola y adoptaron una forma nómade, cazadora, semipastoril y bandolera.
Los puelches, pobladores del sur de la Pampa y de RÃo Negro, utilizaban como vestimenta la manta y su economÃa estaba basada en la caza de caballos cimarrones, mientras que sus armas eran la lanza, las boleadoras, el arco y las flechas.
Los pehuenches vivÃan a la orilla de los rÃos, en la cordillera de RÃo Negro y del Neuquén; nunca fueron vistos por los conquistadores.
Eran muy altos, seminómadas y cazadores. Se trasladaban a la montaña para la recolección del fruto de la araucaria.
Al adoptar el caballo se convirtieron en pastores. Se alimentaban con carne de caballo y patos. Con el piñón que almacenaban, fabricaban harina y bebidas alcohólicas.
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Folklore provincial
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El Camaruco
Conjunto de ceremonias religiosas que se realizan anualmente al terminar las cosechas, entre febrero y abril, bajo la forma de rogativa que los mapuches elevan a su dios Neguenechén.
La ceremonia se realiza a campo abierto, en un espacio rodeado de cerros.
Los toldos se ubican en semicÃrculo, mirando hacia el naciente y delimitando un cÃrculo que puede interpretarse como la representación de la morada celestial.
En el centro del Awin (cÃrculo) se ubica el Rehue (altar sagrado).
Quien convoca, preside y dirige el Camaruco es el cacique, pero probablemente el eje principal es el Machi (hombre o mujer). Intervienen también los Piwichen, dos parejas de niños, auxiliares mágicos del Machi.
El Camaruco en Anecón Grande registra los siguientes pasos: a la salida del sol los jinetes dan cuatro vueltas alrededor del Awin, utilizando la bandera del color que corresponde a la intención de la rogativa (blanca: buen tiempo; negra: lluvia; colorada: viento).
Inmediatamente después comienza la rogativa de los hombres, que de rodillas esparcen por el aire el Mundai (trigo hervido) y yerba seca, en medio de los cantos.
Luego, de pie y con los puños en alto, dan gritos cuatro veces. Seguidamente las mujeres ejecutan las mismas rogativas.
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La ceremonia central es la más vistosa. Los hombres en grupos de cinco y pertenecientes a una misma familia, bailan el Loncomeo, al ritmo del Cultrum (timbal rústico), que es tocado por el Sarkento.
El baile del Loncomeo consta de cuatro ritmos diferentes. Mientras tanto, las mujeres ancianas de la agrupación entonan los Taieles (cantos de linaje) correspondientes a cada familia.
Antes del mediodÃa y de la noche las mujeres efectúan el Ñiquelpurrum. En esta ceremonia el cacique ejecuta la Trutruca (instrumento de viento) y un miembro de la comunidad toca la Pifilca, especie de pito con sonido agudo. Las ceremonias se repiten durante cuatro dÃas y tres noches.
Los elementos sagrados que estuvieron al pie del Rehue serán enterrados en un manantial próximo. Con esta ceremonia concluye el Camaruco y cada participante retorna a su vida cotidiana.







